¿Te ha tocado dar vueltas por ahí como una peonza? ¿Tienes más especialidades acreditadas de las que puedes recordar? ¿Conoces pueblos y ciudades de CyL? ¿Tu coche tiene más de 150.000 kilómetros? ¿Te jode que echen sal en las carreteras cuando no nieva ni va a nevar? ¿Tiras con media jornada y te han puesto un horario de mierda? Pues a lo mejor te interesa leer esto. Bueno, o no, pero da igual, yo lo pongo de todas formas.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Hubiera dado un paseo pero en su lugar escribo esto


Últimamente soy muy de comercio de proximidad. No es que haya sido algo buscado, pero resulta que, concretamente, tengo muy buena relación con el sector hostelero abulense y, más concretamente, con algunos de los responsables de los bares de esta bendita ciudad. Sería largo de contar el viejo debate entre el pequeño comercio y la gran superficie y el carácter antimonopolista de nuestros amigos los tenderos, así que lo dejo para otro día y ahora me centro en otras cosas que me parecen más interesantes. Por si no se notaba en la entrada anterior, estoy un poco sensible y no me apetece hablar de cosas sesudas, sino más bien de anécdotas o de cosillas un poco así.

Esta tarde no estaba yo para muchas gaitas y necesitaba distraerme como el comer. Son cosas que no cuento por aquí pero que están y que hacen que a veces se me venga la casa encima y que necesite cambiar un poco el escenario. Tenía un plan que me entusiasmaba a medias, pero por diferentes malentendidos el plan se ha ido al carajo y he tenido que buscarme la vida, así que he decidido pasarme por un bar que hay en la zona norte, al que no había ido nunca, sobre el que me habían hablado hace tiempo y donde, agradablemente, puedes oír a Franz Ferdinand mientras tratas de descubrir si los instrumentos clavados a la pared son auténticos o son réplicas. Una pareja simpática la que gestiona el local, preocupados por si como bocatín o no con mis majaus, no sea que pase hambre el chaval o le siente mal tomar cerveza sin comer. Hay que agradecerles que tampoco es que tengan la puta manía de parecerles mal que no les aceptes un pincho, que parece que es la moda de aquí. Uno no siempre que bebe quiere comer, eso hay pocos que lo entienden en Ávila, por eso soy muy fan de todo atendedor de barra que no me ofrezca alguna delicatessen cuando pido mi cerveza. Que me dejen mis olivas que cuando quiera algo más elaborao ya me buscaré la vida.

Cambiando de escenario he vuelto a mi barrio y he visitado a otros que me caen bastante bien y siempre me llaman “mi niño”, y donde generalmente hay Chuchis, porras y cafés con leche, pero también choricillo frito, unas albóndigas del copón y unas costillas sabrosonas que hacen que mancharse las manos de grasa sea un gusto. A esas horas sí quería pincho. Antes de que acabe el curso elaboraré un listado con los nombres y forma de acceso de todos los establecimientos hosteleros que merecen visita cuando se está aquí, pero hoy no porque quiero garantizar mi anonimato y me da miedo pensar que algún lector/a de este blog pueda haber estado en el mismo sitio que yo y me reconozca por mis p....

Bien, en todo caso he estado de palique un rato y me ha servido para esa distracción que necesitaba casi desesperadamente hoy. Luego he hablado con un amigo por teléfono un rato largo, hemos planificado hacer algo juntos en el futuro y aquí me encuentro, pensando en una entrada futura en la que estoy dispuesto a decir por qué me gustan gente como Bambino o Raphael, por qué es posible mezclarlos con el Señor Chinarro y los amiguetes de Flow, o por qué motivo el tango es posiblemente la música más sublime jamás creada. Recuerdo ahora que había quedado en hablar de tango hace ya bastante tiempo. No sé si ahora ni nunca será el momento de hablar en serio de tango, dado que ni soy experto ni me las tiro de ello, pero sí es verdad que es uno de los géneros en los que casi todo lo que he oído me ha gustado mucho, incluso lo más moderno.

El tango es la música de la nostalgia. Una gran mayoría de los tangos van sobre el barrio perdido, los amigos perdidos, pintan recuerdos de juventud e infancia, de amores perdidos o de la vida que pudo ser y no fue porque no se pudo. No hay ni un solo tango que sea alegre, pero aún así es una de las músicas más interpretadas y apreciadas del mundo, y creo que es por dos razones: una, el ritmo, que es el 2/4 y que pega mucho en general a todo el mundo, y dos, que conecta de manera excepcional con los momentos más jodidos de la gente, lo cual es siempre de apreciar aunque no queramos admitirlo. Y luego está el baile, que tiene ese rollo atractivo que han jodido ésos que se dedican a dar clases de bailes de salón y lo mismo te enseñan tango de mierda europeo que chachachá, y que hacen pensar a la gente que podría estar en una milonga y ser medio decente. No, porque lo primero que hay que hacer para bailar bien tango es sentirlo, entender al menos una parte, haber estado jodido alguna vez en serio. Así el compás se nota más, los pasos se dan con mayor fluidez y se puede agarrar a la pareja, siempre distinta en las milongas de verdad, sabiendo que te va a seguir las indicaciones. Escribiendo esto me he acordado de esta pareja, a la que tuve la oportunidad de ver en directo y conocer y a los que agradezco enormemente que existan, que hagan que todo parezca fácil, y porque me alegran, qué carajo. Es tango nuevo, que no me maten los puristas. 




No sé si esto tiene sentido leyéndolo desde fuera, si hay hilo o simplemente estoy poniendo lo que se me viene a la cabeza, pero me da bastante igual. Esta noche es para mis jartadas, dichas como sea. Tal vez otro día hable sobre confianza, amor, compromiso y demás, pero ahora no toca. Eso es para otras conversaciones.

domingo, 27 de mayo de 2012

¿Tú quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?


Prácticamente acabo de comer a las 17 horas. Nada raro teniendo en cuenta que me acosté bastante tarde y que, como suelo hacer los fines de semana, bajé bien la persiana. No es que haya dormido mogollón, pero sí lo suficiente para enfocar la semana con la cabeza algo despejada, que siempre es importante.

Lo cierto es que ha sido un fin de semana de ésos para recordar durante muchos años, pero como me he visto envuelto en actividades ilegales, pues no las voy a contar con detalle, que nunca se sabe quién acaba leyendo las historietas que uno pone por aquí. Nada muy grave, debo decir, pero sí tipificado, así que ruego que nadie pregunte porque no daré más datos por esta vía. En todo caso, un viernes salvaje y un sábado genial, brutal y redondo.

De lo que hoy quiero hablar un poco es de los cambios de perspectiva. Me explico: hay multitud de cuentos e historias que todos y todas conocemos, que forman parte de la cultura popular, que nos han contado miles de veces y que nosotros mismos hemos contado (si no somos hijos de la logse y por tanto sabemos que memorizar tiene utilidad en el estudio, claro), y que pueden dar mucho juego simplemente si nos ponemos a pensar en ciertos detalles de los mismos y les damos un poco la vuelta.

De esas conversaciones guays que uno tiene en la vida, anoche salió el asunto de cuál pudo ser el criterio por el cual los tres cerditos se repartieron los diversos materiales de construcción (paja, madera y ladrillo) para sus casas respectivas. De eso el cuento no dice nada y queda abierto a la imaginación, pero estoy por apostarme algo a que no fue una cuestión pacífica, porque en la vida siempre hay conflicto y, por mucho que los cuentos lo quieran ocultar y/o dulcificar, las relaciones fraternales no siempre son fáciles, y menos cuando lo que está en juego es librarse de un lobo cabroncete que tiene bastantes recursos. 

Vaya tres patas pa un banco
Estoy seguro que el primer cerdito, el de la casa de paja, no era tan vago como lo pinta el cuento, sino que en el fondo era el hermano con más complejo de inferioridad, que tiene como asumido su papel de apaleao y directamente pasa de la defensa de sus intereses: sería algo así como la negación de la asertividad y, sí, luego sublima sus problemas mediante el juego individual, donde manda él y sólo él. También creo que el segundo y el tercer cerdito se lo jugaron al azar. Está claro que la madera es mejor material de construcción que la paja, pero el ladrillo acaba siendo insuperable si lo que quieres es que el lobo no te toque mucho los cojones. Fijo que un cerdito quiso engañar al otro, no me cabe duda. No sé exactamente si el método fue el póker o los dados o los chinos, o simplemente el recurso al acertijo como en La princesa prometida, otra peli que es un cuento y que también me encanta. En todo caso, está claro que uno ganó y otro perdió, como suele suceder cuando se tienta la suerte de cierta manera.


Esto puede dar para mucho, pero sólo voy a incluir otra referencia para dejar el tema abierto a posibles nuevas ediciones del debate. ¿Alguien sabe exactamente qué estructura grupal-familiar mantenían los 7 enanitos antes de que apareciera Blancanieves en sus vidas? Creo que prácticamente todo el mundo presupone que son hermanos, más que nada porque la acondroplasia es una enfermedad genética, según dicen los expertos. No obstante yo considero más razonable pensar que se trata de una cuadrilla de leñadores contratados específicamente por la malvada reina para talar árboles de pequeño tamaño en los bosques reales; si nos ponemos a pensarlo un poco, prácticamente saliendo ya del feudalismo es casi seguro que no fuera del todo fácil encontrar mano de obra en el campo que quisiera deslomarse aún más para cortar helechos, arbustos y matorrales, o para tratar los bonsáis que seguramente ya estarían poniéndose de moda aunque el cuento no haga referencia ninguna a los viajes al lejano oriente. En contra de esta teoría se me podrá argumentar que no llevan camisas de cuadros de franela, pero casi como que no me convence. Y la cuestión es ¿quién era el jefe de la cuadrilla, pues? Por sus nombres resulta fácil aventurar una respuesta: Dormilón, Feliz, Mudito, Tímido, Gruñón, Mocoso y Sabio. Una persona normal entendería que Sabio es el jefe natural de la cuadrilla, porque él es el primero en levantarse, realista, habla y no tiene temor a dar órdenes, es respetuoso con sus subordinados y no anda sonándose la nariz constantemente, pero ¿y si no fuera así? ¿Y si nos encontrásemos con la pura y dura realidad que nos dice que es más probable toparse con un jefe gruñón o mocoso que con uno sabio? Nunca lo sabremos porque no hay fuentes fiables para afirmar o negar ninguna cosa de las que digo, pero siempre es buen ejercicio cambiar de perspectiva sobre las cosas, también sobre las serias.

Llevan picos pero realmente son leñadores


miércoles, 23 de mayo de 2012

Póker de copas son tres ases y una reina, ¿no?


Día de huelga y mucho esquirol suelto, pero al final a la manifestación va gente y parece que es un éxito. Supongo que todos los compañeros y compañeras que hoy han decidido trabajar, sobre todo los interinos errantes o no tan errantes, tendrán claro que el curso que viene todo les va a ir de puta madre. Ellos sabrán, pero aquí no sólo corren listas en un sentido.

En fin, ahora no tengo ganas de echar bilis y me apetece hablar de cosas algo más mundanas. Como después de la mani, salvo que sea Huelga General, te sueles tomar una caña, le estuve dando vueltas al asunto de con quién me iría yo de pedo antológico, asunto sobre el que hace tiempo prometí hablar. Reconozco que ya una vez me puse a escribir sobre ello, pero resultaba un poco artificial, realmente no estaban quienes tenían que estar y por eso no lo colgué. Hoy empiezo de cero y seguramente mañana pensaré otra cosa, pero eso es lo bonito de las chorradas, que nadie te exige coherencia.

En principio serían cuatro las personas con las que, tal vez por separado, para no liarla, me pasaría una noche de ésas memorables. Pero realmente sólo voy a hablar de tres, porque la primera es alguien que está por aquí y no os la voy a describir, pero merece la pena para irse de pedo y también para ver pelis, entre otras muchas, muchísimas cosas.

Bien, que hoy no interesa hablar de my heart, sino de tres personajes dignos de apoyarse en la barra del bar de Chuchi con este interino errante y soltar babayadas sin fin, contar historietas estúpidas y abrazarnos en plan amigos de toda la vida para luego quedarnos con un vago recuerdo. Vamos, una noche canalla de ésas que dicen los poetas modernos que me dan tanta grima.


Michi, te extrañamos


Así, a bocajarro: Sánchez-Dragó, Coque Malla y Michi Panero. Es una pena que Michi ya no esté entre nosotros, pero algunas veces que he salido solo y he acabado hablando también solo en una barra o volviendo pa casa, reconozco que una parte importante de las conversaciones imaginarias eran con él. Era un tío guay, una pena no habernos conocido de verdad. Ya que estoy, sigo con Michi, que está claro que es el que mejor me cae de los Panero. 



No es que Leopoldo no tenga su interés, pero sería imposible tener una conversación mínimamente razonable con él, y para volverme loco ya me basto y me sobro yo, aunque me gustaría pedirle que me contara otra vez la historia del “conejito blanco” que explica en el desencanto. Soy más de Michi porque yo creo que era el más razonable de los tres, a pesar de tener también sus cositas, en definitiva, el más soportable, porque con los otros dos estoy seguro que no aguantaría más de una hora. Entiendo que Michi sería capaz de contarme, sin tantos aspavientos ni circunloquios, cuál era la verdadera relación entre su padre y Luis Rosales, que siempre me ha intrigado porque en aquella época no se llevaban las flores ni las camisas de lunares, y menos entre personajes tan queridos por el régimen como esos poetas insignes que cantaban a las encinas solitarias o a la nieve que unifica al mundo. Le pediría que se cuidara un poco más la salud y que no trasnochara tanto, pero resultaría un poco irónico. Qué buen tipo el Michi y qué mala suerte tuvo. Beberíamos carajillos de whisky toda la noche.


San Miguel como yo pero ¿este hombre se depila?

Coque Malla es otra historia. Debo reconocer que yo supe de la existencia de Cuenca no en geografía de EGB, sino por su insistencia en irse para allá cada vez que en “Todo es mentira” en tenía algún problema con Penélope Cruz. 



Bueno, el tema es que me gustan Los Ronaldos y me gustan los personajes que interpreta en las películas, que siempre pensé que son un poco él mismo, sin mucha actuación, porque en el fondo siempre hace igual, lo que algunos dicen que es tener gran personalidad y yo suelo creer que es ser mal actor. Conozco más malos actores pero con ellos no es divertido tomarse copas. A Coque le pediría que me explicase si en “No puedo vivir sin ti” lo que está diciendo en el fondo es pa bien o es pa mal, porque una cosa es no poder vivir sin ti en plan estar enganchao como a la droga y otra muy distinta no poder vivir sin ti en plan voluntario y consciente.



Realmente no me importa mucho la respuesta, porque las dos me parecen bien, pa qué voy a mentir, tienen el mismo efecto práctico, pero estaría bien saberlo para luego hablar de qué será de Jordi Mollá, al que igual hay que hacerle una serie como a Jorge Sanz. 


Beberíamos cañas de barril hasta que le diera por invitarme a un moscatel bueno, que pa eso es artista y tiene pasta.

La arruga es ¿bella?

Y sí, por último está Dragó. No tengo ningún problema en reconocer que es un tipo que me cae como la mierda cada vez que abre la boca para hacer algo que no sea presentar “Negro sobre blanco”, pero una borrachera con él tiene que ser bru-tal, sobre todo si eres como yo un poco jarto y tienes grabadas partes de sus entrevistas a determinados personajes. 



Dragón, como yo prefiero llamarlo, es un fenómeno contando su vida, sus historietas místicas, sus relaciones con las sustancias y luego su magia a la hora de escribir 100 libros en dos días (en la cantidad de libros y de días exagero, pero creo que él y César Vidal están más o menos a la par, aunque a éste último seguro que la palabra “negro” le da mal rollo). En fin, que Dragón tiene mucho que contar y en el fondo lo que haríamos en el bar es entrevistarnos mutuamente, y yo le contaría alguna de ésas conversaciones raras que he tenido y de las que hablaba el otro día, le ofrecería hacer un libro conjunto, escrito por un tercero, de epigramas inspirado en la poesía bucólica coreana pero sin pasarnos de listos, sólo para ir a presentarlo al Círculo de Bellas Artes de Madrid y que yo luego pueda ir a mi pueblo a contarles a los paisanos del bar que salí en la tele borracho con un señor que, sí amigos, vive en Soria y tiene una novia japonesa que nadie sabe cómo es capaz de aguantarlo. Todo sería con cariño, al día siguiente se nos olvidaría lo de los epigramas y me negaría el saludo si me viera por ahí. Y claro, yo también se lo negaría, porque pa puta puta, la tacones. Ah, y habríamos bebido sake si lo hubiera en el bar, pero acabaríamos seguramente tomando té de hierbas con gotas de veneno, que le pega más. 


lunes, 21 de mayo de 2012

Sobre el esquirol docente

Interesante esto que he encontrado en http://mareaverdemadrid.blogspot.com.es/

Realmente sería hexálogo, pero bueno, se les perdona

 

DECÁLOGO DEL ESQUIROL DOCENTE

El blog ASAMBLEA IES ARTURO SORIA nos vuelve a recordar el Decálogo del esquirol:

1.    No hago huelga porque económicamente no me lo puedo permitir.
No puedo permitirme que me descuenten cien euros, entendedlo. Yo y toda mi familia pasamos tanta hambre que el sueldo de un día nos resulta mucho más imprescindible que plantarnos ante una pérdida de derechos histórica. El sueldo de un día es más importante que exigir que nuestros propios alumnos no se vean hacinados en grupos de más de cuarenta; que no puedan ir a la universidad porque sus familias no puedan pagar una subida astronómica de tasas; más importante que se cercenen nuestros derechos laborales como empleados públicos o que se despida a 40.000 profesores COMPAÑEROS NUESTROS.


    2.  No hago huelga porque las huelgas no sirven para nada.

Las huelgas no sirven para nada, porque como todos sabemos la huelga educativa de 1987 jamás existió. Nunca, a consecuencia de esta huelga, dimitió un Ministro de Educación ni se retiró un proyecto de Estatuto Docente del Profesorado. Todos los derechos de que disfrutamos actualmente nos los echó por la chimenea Santa Claus, esto es un hecho.

3. No hago huelga porque yo estoy a favor de otro modelo de protesta.

No hago esta huelga pese a que es una huelga histórica, general para todas las etapas educativas desde infantil a la universidad en todos los rincones del estado, porque yo prefiero una huelga a la japonesa, o no firmar actas, o no hacer exámenes, o dar un aprobado general, o hacer una manifestación al mes, o una huelga indefinida… pero que nadie se entere de que todas estas cosas son compatibles con un éxito de convocatoria de la huelga del día 22 de mayo o mejor, que nadie sepa que si cualquier día de estos convocasen alguno de esos modelos de protesta tampoco estaría de acuerdo con ellos, sino con otro distinto que se me ocurriría de forma repentina. Mejor colaboro en hacer fracasar esta convocatoria y en dejar pasar una oportunidad única para asegurarme de que no se convoca ninguna movilización más. Esta es mi sublime estrategia para luchar por mis derechos, los de mis compañeros y los de mis alumnos presentes y futuros.

    4. No hago huelga porque no estoy de acuerdo con los sindicatos.
     La huelga no es a favor o en contra de los sindicatos, asociaciones de padres, madres y alumnos, asambleas y plataformas de profesores, vecinos y cuidadanos ni partidos políticos que la convocan y/o apoyan. La huelga es contra los salvajes recortes en la Educación Pública, una reducción del presupuesto de más de 3.000 millones de euros que supondrá una masificación de las aulas, el despido masivo de profesores y por tanto un grave deterioro de la calidad de la enseñanza y de las condiciones laborales del profesorado. Además, la subida de las tasas universitarias y el encarecimiento astronómico de los másteres limitará las posibilidades de acceso a la educación superior de los alumnos cuyas familias no dispongan de recursos económicos suficientes. No olvidemos que los recortes incluyen una drástica reducción de las becas universitarias y de las ayudas a la compra de libros o comedor escolar en el resto de etapas.  Pero yo no secundo la huelga para expresar mi desacuerdo con los sindicatos aunque ello suponga dar mi respaldo tácito a las medidas gubernamentales que perjudican gravemente tanto a mis alumnos como a mis compañeros y a mí mismo. 

5. Tengo derecho a no hacer huelga.  

Tengo derecho a ir a trabajar un día de huelga y voy a ejercerlo. El curso que viene más de 40.000 de mis propios compañeros no tendrán derecho a trabajar ningún día porque serán despedidos, o como se dice ahora “no contratados”. Mis compañeros o yo mismo puede que también lo seamos cuando perdamos el estatus de funcionario docente o puede que no cobremos una buena parte de nuestro sueldo si enfermamos, pero a mí me da igual. Lo prioritario para mí es defender mi derecho a trabajar el único día de huelga que se protesta contra todo esto o mejor dicho, mi derecho a vaguear mientras cobro el sueldo de un día en que sé que apenas acudirán alumnos a clase y en que por tanto no habrá normalidad académica.

    6. Quien me llama esquirol no es un demócrata.

Yo tengo derecho a reventar una huelga, a no secundar una acción colectiva que defiende los derechos de todos, y que convocan de forma unitaria todos los colectivos sindicales docentes, de padres, madres y alumnos. También tengo, faltaría más, derecho a beneficiarme de todo lo que se consiga con esta huelga y de lo que se ha conseguido en otras, aunque yo no haya participado en ellas. Lo contrario sería discriminación. 

Además tengo derecho a que nadie me considere un esquirol ni mucho menos me llame esquirol aunque lo sea.
La libertad de expresión de los que quieran decir en voz alta que ser un esquirol es ser insolidariorastreroegoísta y miserable es incompatible con la democracia. La libertad de expresión sólo es para aquellos que sentados en la sala de profesores nos dedicamos a decir que las huelgas no sirven para nada, que no vamos a secundarlas porque no nos lo podemos permitir o que a nosotros los recortes no nos afectan, aunque nada de eso sea cierto.  
"Judas Iscariote fue un gentelman en comparación con un esquirol. Al traicionar a su maestro no le faltó el valor para ahorcarse. Y el esquirol no lo tiene".  Jack London.

Conversaciones raras de la vida


Todo el mundo ha tenido alguna ocasión en la que se pregunta “qué carajo hago yo hablando de esto”. Me refiero a esas ocasiones en las que sin comerlo ni beberlo te encuentras en una conversación que es de las que luego mola contar porque se sale tanto de lo habitual, o te dicen cosas tan raras, que tienes luego que compartirla con alguien más, alguien que comparta un poco tu visión y te diga “ni idea chico, pero siempre te pasa igual”.

Pues sí, hay temporadas en las que me siento como un imán para las conversaciones raras. A veces las genero yo, pero otras muchas me vienen dadas, pero al final mola contarlo, pa qué voy a engañar a nadie. La cuestión, como siempre, es contar las cosas con gracia.

Resulta que durante una época de mi vida era absolutamente incapaz de evitar que cualquier tarao/a me contara cualquier cosa que le apeteciera. Tenía (y tengo) algún tipo de tara que impedía mandar a tomar pol culo a cualquiera que le diera por interrumpir mis meditaciones, o mis no meditaciones, para contarme cualquier chorrada. Recuerdo una vez, en una cafetería cerca de casa de mis padres donde a veces tomaba algo y leía el periódico y la dueña, una portuguesa gordita, siempre me ofrecía pinchos de pollo con mayonesa, que un tipo, pensando que debía estar yo muy aburrido pasando las hojas de La Voz de Asturias, decidió que tenía que entretenerme contándome su vida y milagros. Lo cierto es que la vida era un puto drama, una historia de ésas que de lo truculenta que es no puede ser mentira porque piensas que nadie se puede inventar tanto. En esas ocasiones sueles tener la mosca detrás de la oreja, pensando en que te acabarán pidiendo pasta o cualquier otra cosa más comprometida, pero llegó un momento en que se me olvidó este prejuicio y acabé metiéndome realmente en la historia. No fue excesivamente largo, pero se ve que el tipo tenía ganas de desahogarse y yo estaba a tiro. Si esto hubiera sido hoy seguro que el hombre estaría escribiendo un blog titulado algo así como “Fui marinero antes que fraile”. Volví a ir al bar varias veces pero no me lo volví a encontrar. Casi me dio pena porque tenía algunas preguntas que hacerle. No lo he vuelto a recordar hasta hoy que, conversando sobre conversaciones, debo haber activado una parte del cerebro o algo.

Hay otro tipo de conversaciones raras en las que el problema no es que creas que te van a dar la chapa, sino que al día siguiente te das cuenta de que eras tú el que hacía de braseator. Sí, generalmente pasa de noche, o por lo menos a mí. Últimamente no es el caso, pero sí que recuerdo alguna vez en la que no sé cómo no me mandaron a la mierda. Hace un tiempo me daba por abrasar a la gente con un tema recurrente, yo creo que hay algo inconsciente que tengo que tratarme, y era lo muy bien que podría ser vivir en un mundo como el de “Un mundo feliz”, la novela de Huxley. Reconozco que tengo en ocasiones cierta tendencia a provocar y que me gusta que la gente me tome por tarao en algunos momentos. En concreto, mi argumento era que un mundo en el que tú estás condicionado para tener ciertos gustos y que no es posible que te gusten otras cosas, en el que estás condicionado para realizar un tipo de trabajo y no es posible que te apetezca hacer otro trabajo, en el que estás condicionado para hacer determinadas cosas en tu tiempo libre y no te puede apetecer hacer otras cosas, y además te dan soma de vez en cuando, es realmente un mundo feliz, donde todo el mundo querría vivir porque estaría condicionado para no querer vivir en otro sitio. “¿No sería maravilloso?”, preguntaba yo tras exponer en breves minutos este argumento. Según el grado de embriaguez y sentido del humor del interlocutor/a, a veces la cosa acababa muy mal, pero otras veces daba pa mucho el temita. “Si un epsilon no puede ser alfa, no me mola, pero si un epsilon no quiere ser alfa, entonces está bien”, me contestó una vez un demócrata que ahora va de autogestionario por la vida. Se lo recordaré mediante un mensaje anónimo cuando el demócrata-autogestionario tenga un cargo político y pasta para atender a mi chantaje... Y es que la cuestión no era que yo dijera burradas, sino ver la reacción de los demás, porque realmente hay gente con poco sentido del humor en este puto mundo, y a mí, tengo que reconocerlo, me gusta ponerlos en aprietos.

En otra ocasión, cierto personaje del sur de Despeñaperros, litros de calimocho mediantes, se atrevió a decirme que la virgen de covadonga era “un muñeco de maera”. No es que yo sea muy fervoroso de los símbolos religiosos o regionales, pero me ofendió tanto que me lo dijera uno de una ciudad donde se disfrazan de romanos pa pasear toda la noche a un “muñeco de maera” tres veces mayor, que entramos en una discusión sobre si la gilipollez tiene denominación de origen o se da en todas las zonas de este país. Concluimos amigablemente haciendo una lista de todos/as los/las gilipollas que conocíamos y resultó que cubríamos toda la geografía. Lo malo es que llegamos a ese punto de consenso siendo ya de día y hubo que despedirse porque a mí el sol a esas horas me daña la pupila y no pienso con claridad. A éste no le voy a hacer chantaje porque realmente no era gilipollas y me cae algo mejor que el demócrata-autogestionario.

Las películas de zombies también dan pa mucho. Sobre todo si llevas el equivalente al salario diario de un profesor de tuto a jornada completa en cañas en el cuerpo y además una tapa de cazón recalentado. Uno a veces tiene que ponerse retos, porque yo realmente de pelis de zombies no controlo mucho. Los que acabamos siendo zombies fuimos nosotros, pero no podré jamás negar que fue una de las mejores tardes-noches de mi vida, con final dramático: uno de los participantes llegó a su casa dos días después (nadie sabe aún hoy dónde estuvo, creo que él tampoco), mientras el resto y yo disciplinadamente cumplíamos con las obligaciones sociales y cenábamos sin pretensiones en un sitio con muchas pretensiones, cuyo personal tuvo que oír de todo y estoy seguro que a día de hoy siguen recordando a aquellos jartos del norte y el sur que, con niños pequeños a la mesa, pedían si había fuera de carta “trotskistas rebozados” y “carrilleras de eurocomunista”. Qué mala influencia para esas tiernas mentes...

En fin, son algunas muestras. Hay alguna más pero para otra ocasión.

viernes, 18 de mayo de 2012

Nos ocupamos del mar



No hay mucho más que añadir a esta canción. La última estrofa es, posiblemente, una de las más bonitas que se hayan escrito/cantado nunca. Para qué voy a hablar yo cuando hay otros que lo expresan mejor...