¿Te ha tocado dar vueltas por ahí como una peonza? ¿Tienes más especialidades acreditadas de las que puedes recordar? ¿Conoces pueblos y ciudades de CyL? ¿Tu coche tiene más de 150.000 kilómetros? ¿Te jode que echen sal en las carreteras cuando no nieva ni va a nevar? ¿Tiras con media jornada y te han puesto un horario de mierda? Pues a lo mejor te interesa leer esto. Bueno, o no, pero da igual, yo lo pongo de todas formas.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Fin de curso caliente en la enseñanza pública


Antes de que se me complique la tarde cuelgo una cuestión que por fin tiene algo que ver con el título del blog. Ya iba siendo puta hora de que nos moviésemos en serio para defender la enseñanza pública, porque nos están dando como pal pelo y parece que no somos capaces de salir de las críticas en la cafetería.

Ya hay dos convocatorias para mañana jueves y se prevé una Huelga en el sector para el 22 de mayo. Habrá más según las cosas se vayan calentando. Y la gente está muy caliente.



Mañana jueves a la hora del recreo hay que estar a las puertas de los institutos y colegios para demostrar nuestro rechazo a los recortes y a las salvajadas que quieren implantar, y por la tarde, a las 20 horas, en Ávila, concentración en el Grande. Hay que estar sí o sí, y si nadie lo mueve en los tutos o en los colegios tendremos que ser nosotros mismos, porque la cosa pinta muy pero que muy fea. Y si a alguien se le ocurre plantear que no va porque lo convocan “sindicatos corruptos”, pues que vaya cogiendo número para la lista de fusilables. No creo que haya mucha gente más crítica que yo con la dirección de mi sindicato, pero ahora los tiros no van por ahí. Ahora los tiros van por que se tiene que ver que estamos todos hasta los huevos de que nos tomen por el pito del sereno. Además esto lo convoca la Plataforma Regional por la Escuela Pública Laica y Gratuita de Castilla y León, así que a callar bocas.

Ya no se trata sólo de las condiciones de trabajo, que son importantes, sino de que hay un plan definido para desmantelar la escuela pública y beneficiar a la escuela privada y concertada. ¿Cómo? Reventándola por dentro, dado que permitimos que gestionen la enseñanza pública aquellos que sólo creen en ella como un mero servicio asistencial. El PSOE, a pesar de que entre sus miembros hay sinceros defensores de la escuela pública y los servicios públicos, comenzó este proceso abriendo la mano con los conciertos y cagándola tanto que ahora hasta pierden juicios cuando quieren revisar alguno (pasó en Asturias, esto). Es lo que tiene querer gobernar para “todos”, sin criterios claros, que al final acabas gobernando para los ricos, para las grandes empresas, para quienes necesitan que lo público sea de mínimo tamaño y así tener más espacios donde poder generar beneficio. El PP genera menos dudas, porque dicen abiertamente para quién gobiernan. Más bien es que gobiernan para sí mismos, para su clase. ¿Alguien duda de que el objetivo final de todo esto, con la excusa de la crisis, es beneficiar a los sectores empresariales, al mundo del capital, frente a los sectores populares, al mundo del trabajo? ¿Alguien que esté trabajando en la enseñanza pública cree que se va a librar de esta jugada que está muy bien pensada y que es a largo plazo? ¿Alguien se cree que todas estas salvajadas que están queriendo aplicar tienen realmente el objetivo de ahorrar dinero público? Los cojones, porque si quisieran podrían ahorrar de otros lados y no lo hacen ni lo hicieron. Pero es que no es cuestión de ahorrar, es cuestión de entender, todo el mundo, que hay servicios que siempre van a ser deficitarios per se, y que tienen que serlo si queremos que todo el mundo reciba una educación de calidad y homogénea.

Y hay que hablar también con los chavales y explicarles que cuando lleguen a la universidad, las tasas van a ser las más altas de la historia, que van a tener que pedir préstamos para estudiar, que si van a la FP tengan mucho cuidado en elegir el ciclo en el que se matricule mucha gente porque si no, igual no lo ofertan, que si siguen en la ESO o el Bachiller se van a encontrar con que les quitan asignaturas optativas o les obligan a cambiarse de tuto, o meten a 40 en una misma clase, que los profesores van a estar cada vez en peores condiciones y que es muy posible que cuando llegue el invierno haya poco dinero para calefacción. Y a los padres ídem de lienzo.

Y a la gente en general, que se dejen de tragarse las putas mentiras interesadas de la panda de hijosdeputa que, diciendo defender lo público, sirven de tontos útiles del capital. No hay medias tintas, todo el mundo sabe lo que hay en los colegios y en los institutos, todo el mundo sabe que sin enseñanza pública sólo nos queda volver a depender de los curas y las monjas, o de fondos de inversión como alguno que yo me sé que invierte en colegios. ¿Realmente queremos eso porque nos hemos creído que en los colegios e institutos se trabaja poco y se cobra mucho, que hay mucho vago y que es todo un cachondeo? Que no, que la gran mayoría estamos igual de jodidos que el resto de trabajadores, que cuando las cosas “iban bien” los sueldos del sector público no subían y que ahora nos recortan por todas partes. Que no tenemos puesto fijo y que las condiciones para trabajar cada vez son peores.

Hay que reflexionar y que los árboles no impidan ver el bosque. Van a por todos nosotros, a por los trabajadores, y sólo nosotros los podremos parar si nos dejamos de chorradas y somos conscientes de la situación y de todo lo que podemos ganar si estamos unidos.

Que me dejen dar un mitin, coño ya.

Cuelgo un video muy interesante que me ha llegado. Es de Francia pero igual de aplicable aquí.

 

¿Es éticamente reprochable robar besos?



Cansancio, creo que es la palabra de hoy. Llevo unas cuantas horas haciendo movidas varias, concentrado, tengo la espalda un poco jodida y el síndrome del túnel carpiano acechándome, pero contradictoriamente tengo ganas de escribir en el blog. Sin duda es una forma de comunicación que suple a otras que muchas veces no son factibles, independientemente de la voluntad de uno.

Confieso que muchas veces que me pongo delante de la hoja para escribir la entrada correspondiente, no sé de qué voy a hablar. Empiezo un poco como en escritura automática y generalmente lo último es el título, porque al no saber el contenido exactamente pues tampoco te vas a poner a encasillarte al principio, ¿no? Hoy hay varios temas sobre los que podría echar alguna parrafada, dicen que me gusta hablar/escribir, pero son todos temas coyunturales, nada excesivamente profundo ni de alcance, pero como que me siento con ganas de bucear un poco en algún tema serio. Temas serios me interesan cinco: una mujer, el trabajo, cine, música y literatura, los cuatro últimos no necesariamente por ese orden. Creo que todos están bastante presentes en este blog de alguna forma y por eso no descubro nada nuevo. También me interesa mucho la política, pero no de la misma manera que la entiende una gran mayoría de la gente, y además éste no es un blog para hablar de política, o al menos sólo cuando a mí me interese decir algo al respecto que no diga por otras vías.


He vuelto a ver Besos Robados, de Truffaut, una de mis películas preferidas desde hace años. Si alguien recuerda a Antoine Doinel, el niño de Los 400 golpes, en este caso se trata de la continuación de su vida. Hubo un mediometraje entre una y otra que explica algunas cuestiones del inicio de Besos Robados y que no quiero desvelar. Si hablamos de la nouvelle vague yo por ahora soy más de Truffaut que de Godard, o de otros, aunque está abierto a debate y se me puede convencer de que cambie de opinión. Pero claro, para eso tengo que ver muchas pelis todavía, y alguien me tendrá que aconsejar.

A ver niño, ¿quieres más a papá...

... o a mamá?


Entre otras cosas, fue un reencuentro simpático el que tuve con Besos Robados (Baisers Volés me gusta más, suena como a grupo de música étnica de sabe dios dónde: Besévolé, y mira que me rechina lo étnico...) porque me sirvió para darme cuenta de que, sin notarlo hasta ahora, he copiado cosas del amigo Doinel/Leaud. No, si ya me parecía a mí que ciertos gestos venían de alguna parte y no era de la familia, pero al verle acariciar a Christine me he sentido tan identificado que me ha dado casi un poco de grima, no pa mal pero sí del estilo “hostia tío, cómo puedes ser tan evidente, copiando una peli francesa...”. Juro que nunca me había dado cuenta, tal vez sea que en esas caricias vi el canon de la caricia, por decirlo así, y mi inconsciente decidió trabajar en esa línea y ahora me sale así. Vayaustéasaber, tenemos la mente tan así que todo es posible.

Él intenso, ella no se sabe muy bien

Porque acariciar bien es importante, creo yo. Transmite cosas que no se dicen o que si se dicen en ciertos momentos puedes correr el riesgo de parecer tarao. Concluyo, pues, que Doinel y yo acariciamos igual y, por tanto, bien. ¿Conclusión forzada? Pues igual sí, pero como que me la suda un puquitín. En todo caso, cuando uno ve una película varias veces está claro que acaba fijándose en detalles que anteriormente habían quedado ocultos. Me parece que es porque en la primera ocasión lo que haces es fijarte en el argumento, y como mucho en la música, por aquello de si acompaña bien o no a las imágenes. Pero a partir de ahí se abre un nuevo mundo muy interesante. En el tercer visionado ya te puedes dar cuenta de lo bonito que sale París cuando lo filman bien, en el porqué de la gestualidad de los actores y actrices, o en la manía que tienen los franceses por tomar siempre queso de postre en las comidas, lo cual no está mal porque un lácteo siempre va bien, sea queso o yogur, pero como que también hay otras posibilidades, como la fruta ésa que a veces no dejan meter por la frontera al sufrido transportista hispano, continuador en la cadena económica del aún más sufrido agricultor de nuestros campos, como la duquesa de alba, ¿no?

Chantal, fille, sonríe más que das mejor en pantalla, le decían

En todo caso, hay dos elementos en los que recomiendo fijarse a cualquiera que vea pelis de Truffaut. Normalmente los gestos, o el comportamiento, de los personajes no reflejan lo que un espectador de nuestros tiempos espera que estén sintiendo. Me explico, hay momentos en Besos Robados en que Christine, queriendo mostrarse distante con Antoine, en su comportamiento demuestra precisamente lo contrario. Le pasa lo mismo a Madeleine (Chantal Goya) en Masculin-Féminin, de Godard, yo creo que lo hablaban entre ellos, aunque sospecho que en este último caso no es buscado, sino que es que la mujer es mala actriz y no sabe poner otro gesto, diga lo que diga. Como luego se dedicó a la canción infantil, pues tampoco pasa nada. Igual todo lo que digo es una chorrada, pero es la nosécuántas vez que la veo y ya me fijo en este tipo de cuestiones sin importancia.


De la Pepsi Generation...


... al conejo terrorista.

Lo otro en que recomiendo fijarse es en cómo le gusta al cabroncete de Truffaut usar la moviola. Son escenas concretas pero aparecen en casi todas sus pelis. Generalmente acelera la imagen o la pone marcha atrás. No tengo ni puta idea de por qué lo hace, no me preocupa excesivamente saberlo tampoco, seguramente sería para que algún gilipollas de la Cinemathèque le criticase luego en el bar de Gaston (pronúnciese con acento en la “o” y sólo sugiriendo la “n”, que vendría a ser el Chuchi gabachois) tomándose unos oportos y fumando Gauloises sin filtro. Comparto plenamente la teoría que dice que algunas de las cuestiones “técnicas” que más páginas y debates han generado en la crítica cinematográfica se deben a ganas de cachondeo de los directores. Vamos, por tocar un poco los cojones.

Casi al final hay una escena que me encanta. Dos personajes desayunan, están enamorados y hablan de cómo no romper los biscotes al untar la mantequilla. Suficiente, total y absoluto, para qué más. Yo podría desayunar siempre así.

Hay otra escena, también al final, fascinante, que además no recordaba, pero ésta la guardo para una broma privada con ella, la del segundo párrafo. Lo comprenderéis.

Ya seguiré hablando de estas cosas, ahora es que me acaba de apetecer ir a ver Domicilio Conyugal. Si es que soy más influenciable que la hostia, pero además por mí mismo, que ya es el colmo. A veces me siento como si me hiciera cosquillas yo solo cuando me pasan estas cosas...

lunes, 7 de mayo de 2012

Que reste-t-il de nos amours?


 
Ce soir le vent qui frappe à ma porte
Me parle des amours mortes
Devant le feu qui s'éteint
Ce soir c'est une chanson d'automne
Dans la maison qui frissonne
Et je pense aux jours lointains.

Que reste-t-il de nos amours
Que reste-t-il de ces beaux jours
Une photo vieille photo de ma jeunesse
Que reste-t-il des billets doux
Des mois d'avril des rendez-vous
Un souvenirs qui me poursuit sans cesse
Bonheur fané cheveux au vent
Baisers volés
Rêves mouvants
Que reste-t-il de tout cela
Dites-le-moi
Un petit village
Un vieux clocher
Un paysage
Si bien caché
Et dans un nuage
Le cher visage
De mon passé.

Le mots, le mots tndres qu'on murmure
Les caresses les plus pures
Les serments au fond des bois
Les fleurs qu'on retrouve dans un livre
Dont le parfum vous envire
Se sont envolés pourquoi?



Hoy sólo esto. Es de Charles Trenet y es preciosa. Como... vos

Quomodo si spina nascatur in manu temulenti sic parabola in ore stultoru


Amigos y amigas, vuestro errante interino está ebrio. Menuda falta de respeto escribir así, pero es que es una prueba para ver si soy capaz de teclear con esas pulsaciones que pone en mi CV incluso bajo “influencias”. Recuerdo que en “Miedo y Asco en Las Vegas”, Raoul Duke (Johnny Depp) es capaz de escribir sus crónicas en circunstancias infinitamente más jodidas que este humilde servidor en este momento, así que en el fondo es una competición con él.



Me estoy comiendo un bocata de chorizo con un pan de hace 9 días y no está nada mal. Tengo que felicitar a quien me trajo ese pan porque se conserva como dios y con un poco de tostadora parece como si fuera de ayer... ahora sé cómo hacen algunas bocaterías para darle al pan ese toque crujiente y esponjoso a la vez. No es cuestión de criticar, está claro que compran buen pan, y buen pan es aquél que aguanta lo que tú quieras y luego está pasable con un toque de calor, así que oleoleyole

En todo caso reconozco mi no sobriedad y me doy cuenta fundamentalmente porque acabo de hacer 5 veces la misma corrección con el word y sigo confundiéndome. Madre, qué vergüenza, qué dirá la muchachada si algún día se entera de quién escribe estorrrrrr

Lo hago como homenaje a mi querido Aki, de quien ya he hablado un poco en otro momento. Me doy cuenta de que tal vez en ese momento quedó un poco eclipsado por el loco de Lars, pero es que hoy he visto esta película y considero que este hombre se merece un homenaje.




Una vez Aki se definió como “comunista y alcohólico”. Si el personaje de El Havre se apellida Marx y su perra responde por Laika, a mí me quedan pocas dudas de que este tipo es uno de ésos con los que yo quedaría para tomarnos unos pelotazos. No es de extrañar siendo finés, que no acabaron siendo soviéticos por culpa del famoso dedo de Lenin. No obstante ello, Finlandia, además de vodka, tiene cosas bien, como ese coro de quejas de Helsinki que me alegra el día cada vez que lo oigo. Dejo constancia de que otro día voy a hacer una entrada únicamente para poner un listado con aquellas personas con las que me pillaría un buen pedo, y prometo dar mis razones, que no gustarán a todo el mundo.



Aparte de otras valoraciones, de las pelis de Aki tengo que decir que me encantan sus primeros planos, muy a la Kino-Pravda, sin intermediarios, no llegando a los ojos saliéndose de las órbitas que luego filmó Eisenstein pero casi. Y el juego con las sombras. La iluminación siempre es muy sencilla: de frente. Y que salgan las sombras que salgan, en imagen o no. Muy sencillo y a la vez con dos cojones, porque siempre le da un toque teatral a las escenas que no está nada de moda. Y hacer que un escenario real parezca un decorado también tiene su mérito. Yo no sé si es buscado o no, me imagino que sí, pero me llama la atención y me gusta. Lo he notado en otras pelis y soy fan, qué carajo. Y además tiene una historia de amor de las que molan. De ésas que notas que se quieren, joder.

Me gustan las películas que son como cuentos. En mi opinión hay pocas que consiguen ese efecto en el espectador, o sea en mí, y ésta es una de ellas. No sé si la “crítica” de mielda habrá hecho trizas la peli, ya dije que no suelo fijarme en ese tipo de cosas. Pero es que la dignidad del pobre tiene buena prensa sólo a ratos, y lo cierto es que Aki sólo habla de perdedores, de gente que sabe realmente que podría estar haciendo otra cosa pero que tira con su situación con una dignidad que ya querríamos muchos.  Marcel Marx es mi héroe de hoy. Es otra razón por la que este tío me cae simpático, no sólo por el hecho de que haya hecho una película-concierto con los coros del Ejército Rojo.



Venga, no quiero mentir, estoy ebrio porque me puse el otro día a corregir exámenes y son todos una puta mierda. Debe ser que no me explico bien, como no sigo el libro ni la programación...

Bah, que no, que ye por amor...



O no, ye porque me da la gana, y punto.Y como lavé las sábanas tarde hoy duermo a pelo, por imbécil. Y punto.

sábado, 5 de mayo de 2012

Three songs for a verbena vol. 1


Como resulta que me estoy dando cuenta de que gran parte de las canciones que me gustan están en el idioma raro éste que hablan habitualmente en zonas como Benidorm o Magaluf, he decidido que voy a crear una sección especial para las canciones de la verbena pero en gringo.

Vaya, realmente no quiero mentir. Que soy un friki, joer. Se trata en el fondo de una distinción que me apetece hacer en base a la asunción o no del sistema métrico decimal. Lo que Napoleón no consiguió, no lo voy a cambiar yo ahora, amigos y amigas.

Esto viene al caso porque no hace mucho me contaron una anécdota divertida. Al parecer, en ciertas zonas del Levante durante las guerras carlistas, las hordas reaccionarias atacaban a las tropas liberales al grito de “¡Abajo el sistema métrico decimal!”. Yo siempre he sido más bien anti-carlista, en todos los sentidos, pero ese grito de guerra me parece realmente un hallazgo que se debería aplicar más, y que hoy podríamos actualizar enviando a un hombre-bomba contra la sede de Microsoft al grito de “¡Abajo el sistema binario!”. Es ir en contra de la historia, pero por lo menos queda digno.

Las tres de hoy, que es noche de jarana, dicen:


The Pogues. Fiesta. Había que empezar con ésta sí o sí.



Suede. Animal Nitrate. Brett Anderson, al principio eras tan así...



Happy Mondays. Step on. Shaun Ryder, tú que ibas tan de macho por la vida...



Ale, que este interino errante, por raro que parezca, no se va de copas, sino a ver una gran película. Casi seguro que mañana hable de ella.

jueves, 3 de mayo de 2012

Tres canciones para una verbena II

Lo prometido es deuda, y como para muchos hoy es día de verbena, pues toca colocar tres nuevas piezas que jamás saldrán en las fiestas del barrio, pero sí en las de mi barrio mental.


La Bien Querida. De momento abril. Por todas esas cosas que a veces no se dicen hasta que ya no tiene arreglo.


Jean Ferrat. Ma môme. Amor proletario, sencillo y honesto.




Pet Shop Boys. Always on my mind. Clasicazo, la cante quien la cante porque se nota que lo sienten.


A quien vaya de verbena: a pasarlo bien si es posible. Y si no, a intentar pasarlo bien. Qué carajo.


miércoles, 2 de mayo de 2012

Dormir en la oficina

Dios qué raro me siento hoy. Por primera vez en mucho tiempo he dormido una pila de horas y me ha venido muy bien. La verbena del otro día empezó raro, tuvo sus momentos chungos en el medio pero acabó terminando muy bien. Por supuesto no pusieron ninguna de las canciones que yo había propuesto...

Al final me he dado cuenta de que en esta ciudad, por ahora, uno puede pasárselo genial incluso sin salir de casa o incluso quedándose en un sofá muchas horas. Está claro que lo importante es estar bien acompañado. Esto es una verdad universal que va más allá de cuestiones geográficas, me parece.

Iba a escribir una entrada sobre dos asuntos que me traen de cabeza últimamente, que no son otros que la (des)confianza y la cobardía, dos actitudes que, aun empezando por CO, sólo se mezclan en determinados momentos, pero con los que me toca lidiar últimamente y ante los que no sé muy bien qué actitud adoptar. Luchar contra dos enemigos de tal envergadura no es nada fácil, pero yo estoy intentándolo. Ya veremos en qué acaba, no soy tan exhibicionista como para hablar de ello ahora mismo y por esta vía.

Decía antes que había dormido una buena pila de horas. La verdad es que estaba perdiendo la costumbre, pero creo que debe haber ayudado que por primera vez en bastante tiempo haya bajado la persiana de la habitación. No es tontería, soy bastante sensible a la luz diurna, así que habitualmente no la bajo para evitar dormirme y llegar tarde a clase, que es siempre uno de los temores que más me acechan. Siempre que he empezado en un trabajo he pasado la noche previa fatal, fundamentalmente por el miedo a sobarme y llegar tarde, y así cagarla ya nada más llegar, lo cual dicen todos los manuales sobre recursos humanos que es “poco aconsejable”. Creo que también es poco aconsejable ir el primer día de curro sin sobar, pero por lo menos vas con cierta tranquilidad de espíritu, y por otra parte demuestra interés en cumplir con tus obligaciones. Mi particular relación con el sueño posiblemente merezca un comentario específico, pero lo dejaré para otra ocasión.

Noto que me estoy comprometiendo a hablar sobre muchas cosas y espero tener el tiempo y la posibilidad de hacerlo, de una forma u otra.

En todo caso, esta reflexión sobre el curro me viene a raíz de que últimamente estoy volviendo a ver una serie genial que, inicialmente británica, ha tenido gran éxito en su versión yanki. Se trata de “The Office”, la cual recomiendo muy encarecidamente.

Ya casi son como de la familia


Son varias las razones por las que es interesante para mí. Por una parte, desmonta el mito de la productividad del trabajo yanki. Esto es algo que me habían comentado diversas personas que han tenido oportunidad de estar en ese país y ver el funcionamiento de los centros de trabajo “normales”, los sitios que no salen habitualmente en las películas o series en las que se trabajan infinidad de horas y la presión sobre los trabajadores es constante. Es gratificante pensar que en el corazón del capitalismo también hay vagos, gente que se escaquea y jefes que están más preocupados por quedar bien con sus subordinados que por cumplir con las listas de objetivos que le fija la empresa.

Michael Scott es posiblemente el mejor y el peor jefe del mundo resumido en una sola persona, en un solo personaje. Alguien que no es capaz de tomar una decisión dura no sirve para dirigir personas, dicen también los manuales de RRHH, pero es que lo de este hombre es casi patológico, generando en los demás tal sensación de incapacidad que realmente resulta extraño que siga siendo el jefe de la delegación de Scranton de Dunder-Mifflin, “una empresa papelera de tamaño medio del norte de Pennsylvania”. Todo el caos que genera con su incapacidad, lo suple con una dedicación total a su trabajo, con sus detalles en determinados momentos que acaban haciendo de él un tipo entrañable, aunque haya veces que apetezca tirarlo por la ventana.

¿El mejor jefe del mundo?


Por otra parte, la serie caracteriza bastante bien, con humor, los tipos de personas y actitudes que te puedes encontrar en el trabajo. Hay personajes que son realmente antológicos, y que todos los que hemos tenido que currar en una oficina hemos podido detectar. Estoy seguro de que casi todos nos sentiríamos reflejados en alguno de ellos, y seguro que nos veríamos reflejados en muchísimas de las situaciones que se van planteando en los capítulos de la serie, que al durar menos de media hora se ven muy fácilmente. Vedla, no voy a desvelar mucho más porque es algo que tiene que ir descubriendo cada uno.

Yo presto mucha atención, en esta nueva visita a la serie, a la relación entre Jim y Pam. Él vendedor, ella recepcionista, según los guionistas los personajes más guapos de la serie. Son el principal de los casos de tensión sexual no resuelta (TSNR) de “The Office”, aunque hay algunos casos más, todos ellos bien planteados para una comedia. Jim y Pam, condenados a estar juntos, pierden un montón de tiempo por no decirse las cosas claras y por estar inmersos en una situación de cierta complejidad que no se atreven a resolver por el qué dirán. Hay momentos en que te apetece coger a Pam por banda y zarandearla para que reaccione, y otras en las que le dirías a Jim que deje de ser menos paciente y se deje de hacer el gilipollas. Pierden el tiempo y luego lo lamentan, pero esto es lo que suele pasar en estos casos, aunque finalmente lo resuelvan de manera harto satisfactoria. ¿O no lo resuelven? Esto no lo digo para no desvelar una de las principales tramas de la serie. Insisto, vedla. A ver si me dais la razón.

Falta la perdiz a la que marearon tanto



De hecho, ahora mismo voy a ver otro capitulillo. Otro día más.